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04.12.2015 (IEEC)

El Observatori Astronòmic del Montsec del IEEC permite reconstruir la trayectoria de la ‘bola de fuego Mataró’ del pasado sábado 28 de noviembre


  • La “gran bola de fuego Mataró” era una roca de diámetro no muy inferior a un metro y entró en la atmósfera ante la costa del Maresme

  • La velocidad de 54.000 km/h indica que procedía del cinturón de asteroides

  • Ofrecemos nuevas imágenes y vídeos


El sábado pasado, 28 de noviembre, a las 20h07m08s hora local, una roca interplanetaria entró en la atmósfera sobre la zona de Barcelona y creó una bola de fuego mucho más luminosa que la Luna llena que pudo ser observada desde buena parte de la península.


El fenómeno fue registrado por la cámara CCD de todo el cielo del Observatori Astronòmic del Montsec (IEEC), por otras estaciones de vídeo-detección de la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (SPMN) y por algunos astrónomos amateurs. Ahora, el análisis de todas estas imágenes ha permitido reconstruir la trayectoria y la órbita y determinar algunas características.


La bola de fuego Mataró (SPMN281115) registrada en la imagen de todo el cielo de la cámara CCD del Observatori Astronòmic del Montsec (IEEC).

La bola de fuego Mataró (SPMN281115) registrada en la imagen de todo el cielo de la cámara CCD del Observatori Astronòmic del Montsec (IEEC).


La gran bola de fuego Mataró (SPMN281115)


La roca era de un diámetro no muy inferior a un metro y comenzó a producir luz a una altura de 100 km sobre el mar, delante de la costa del Maresme. Un segundo más tarde, la bola se fue fragmentando. Josep Maria Trigo, investigador principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC), explica que “las primeras fragmentaciones tuvieron lugar a gran altura, a 80 y 70 km sobre el nivel del mar, cuando sobrevolaba el municipio de Mataró”. La bola de fuego SPMN28115, que los científicos han bautizado como ‘gran bola de fuego Mataró’, descendió hasta 60 km de altura antes de  extinguirse. Una parte del material se depositó en la mesosfera en forma de polvo.


“Las observaciones nos indican que el meteoroide tenía una velocidad de 54.000 km/h, lo que indica que procedía del cinturón de asteroides, y estaba compuesto por un material muy frágil, posiblemente similar a las condritas carbonáceas (un tipo de meteoritos ricos en materia orgánica que proceden de asteroides primitivos o de cometas, y que serían los primeros materiales agregados alrededor del Sol hace 5.565 millones de años, a partir de los cuales se formaron los planetas terrestres decenas de millones de años más tarde). La emisión de polvo fino incandescente de esta bola de fuego generó una estela persistente durante una decena de segundos en la primera parte de la trayectoria luminosa”, según el Dr. Trigo. “La reconstrucción de la trayectoria nos permite afirmar que no produjo meteoritos ya que se desintegró a mucha altura”.


Reconstrucción en 3D de la trayectoria en la atmósfera de la bola de fuego Mataró. La flecha roja representa la trayectoria en altura. La línea negra es la proyección de esta trayectoria sobre el suelo, y pasa por encima de Mataró (M. Martínez-Jiménez/J.M. Trigo/IEEC-CSIC).

Reconstrucción en 3D de la trayectoria en la atmósfera de la bola de fuego Mataró. La flecha roja representa la trayectoria en altura. La línea negra es la proyección de esta trayectoria sobre el suelo, y pasa por encima de Mataró (M. Martínez-Jiménez/J.M. Trigo/IEEC-CSIC).


Observación de gran importancia


Registrar estas bolas de fuego es muy importante para estudiar la capacidad de la atmósfera como escudo natural, obtener propiedades físicas de las rocas o determinar su órbita. “Por la dificultad de registrarlas durante la breve fase de bola de fuego, que dura sólo unos segundos, de momento solamente se ha podido reconstruir la órbita de una veintena de meteoritos desde que se estudian”, afirma Josep Maria Trigo.


La participación de astrónomos amateurs es fundamental en estas observaciones. De hecho, algunos de los vídeos más espectaculares de esta bola de fuego provienen de tres estaciones de videodetección operadas por ellos: Pep Pujols, de la Agrupació Astronòmica d’Osona, desde Folgueroles; Josep M. Petit, de la Agrupació Astronòmica de Girona, desde Sant Antoni de Calonge; y José A. De los Reyes y Sensi Pastor desde Observatorio Arroyo (Z78), en Cehegín (Múrcia), a más de 500 km de distancia. Otro amateur, Agustí Descarrega, consiguió por casualidad realizar una astrofotografía de la bola de fuego desde la desembocadura del Ebro.


La bola de fuego Mataró (SPMN281115) registrada por la estación de videodetecció del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC) en el Montseny (J.M. Trigo/IEEC-CSIC)


Desintegración y fragmentación de la bola de fuego Mataró (SPMN281115) según el registro realizado por Pep Pujols de la Agrupació Astronòmica d’Osona.


La bola de fuego Mataró (SPMN281115) registrada por Josep M. Petit, de la Agrupació Astronòmica de Girona, desde Sant Antoni de Calonge.


La cámara de todo el cielo del OAdM


La captación desde el l’Observatori Astronòmic del Montsec (OAdM) del IEEC fue posible gracias a una cámara digital que registra todo el cielo que funciona todas las noches del año y está destinada, precisamente, a detectar bólidos y otros fenómenos celestes inesperados.  Esta cámara CCD hipersensible consta de un objetivo ojo de pez que permite monitorizar el cielo nocturno y detectar bólidos meteóricos hasta una distancia cercana a los 700 km, de manera que cubre todo el noreste peninsular. La infraestructura se opera de manera remota desde el Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC), donde se está “implementando un sistema de identificación de bólidos que, unido al acceso instantáneo en línea a les imágenes, permite explicar casi al instante la naturaleza de estos impresionantes fenómenos celestes”, según explica Josep Sanz, ingeniero informático del IEEC.


Las observaciones de esta cámara se enmarcan en la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (SPMN), que desde hace dos décadas explica de manera científica los fenómenos luminosos producidos por la entrada de rocas procedentes de lejanos rincones del Sistema Solar y, a veces, por la reentrada de chatarra espacial. Desde el Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC), en colaboración con otros grupos de investigación, se mantiene un listado actualizado de los bólidos que sobrevuelan la Península Ibérica.


El Observatori Astronòmic del Montsec (OAdM)


El Observatori Astronòmic del Montsec es una infraestructura científica gestionada por el IEEC y se encuentra a 1.570 metros de altura en la sierra del Montsec, 50 km al norte de la ciudad de Lleida y junto al municipio de Àger, en pleno Prepirineo catalán. Esta zona está reconocida como una de las más indicadas del continente europeo para la observación astronómica gracias a la combinación de sus condicionantes meteorológicos y la escasa afectación de la contaminación lumínica. Se trata, sin duda, un cielo excepcional. Además de la cámara CCD de todo el cielo, alberga también diversos telescopios e instrumentación científica.