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03.12.2015 (IEEC)

Lanzada con éxito la misión LISA Pathfinder


  • Participación muy destacada del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC), creador del ordenador a bordo y los sistemas de diagnóstico

  • Es una misión de precisión sin precedentes: la fuerza equivalente al peso de una bacteria desequilibraría todo el experimento

  • Esta misión tecnológica hará posible el futuro observatorio de ondas gravitacionales


Liftoff_for_LISA_Pathfinder


Lanzamiento desde Kourou (Guayana francesa)


La misión LISA Pathfinder se ha lanzado esta mañana a las 5:04h (hora central europea) desde la base espacial que la Agencia Espacial Europea tiene en Kourou (Guayana francesa).


LISA Pathfinder se ha lanzado a bordo de un cohete Vega, y siete minutos más tarde ha sido propulsado hacia una órbita baja. Después de una segunda ignición, la nave espacial se ha separado del módulo propulsor y ha establecido contacto con éxito con el centro de operaciones de ESA, en Darmstadt (Alemania).


El lanzamiento se h seguido también desde el Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC), que participa de manera destacada en la misión. En concreto, el grupo de Astronomía Gravitacional-LISA de este instituto ha creado el ordenador a bordo, los sistemas de diagnóstico de altísima estabilidad y sensibilidad, y el software de control de ambos. Carlos F. Sopuerta, investigador principal de este grupo, realiza la siguiente valoración: “Son unos segundos muy intensos, después de más de diez años de trabajo en la misión. Y ha ido todo muy rápido. El cohete se ha metido en seguida entre las nubes y ha ido todo según lo previsto”. Miquel Nofrarias, investigador del grupo que ha podido vivir el lanzamiento desde Kourou, destaca la emoción del lanzamiento: “Es un momento muy emocionante después de tantos años de dedicación. Cuesta de creer que nuestro hardware ya esté en órbita”. Lluís Gesa, otro de los investigadores que se encuentra hoy en el centro de operaciones de ESA, en Darmstadt (Alemania), coincide: “Ha sido una sensación brutal, difícil de explicar. Una mezcla de satisfacción por el trabajo realizado y la emoción por todo lo que significa”. Víctor Martín asegura que “será un recuerdo inolvidable de por vida, y ha sido un orgullo compartirlo con este gran equipo de personas”. Para Ivan Lloro, también investigador del grupo, “es un momento cumbre, de gran felicidad por trabajar en algo tan inspirador, la satisfacción es muy profunda”.


Ahora LISA Pathfinder se encuentra en una órbita elíptica alrededor de Tierra, y en seis semanas se dirigirá hacia el punto L1 de Lagrange a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección al Sol. Está previsto que ocupe su órbita definitiva a mediados de febrero, y que los experimentos científicos comiencen en marzo y se alarguen durante un mínimo de seis meses.


Misión tecnológica


LISA Pathfinder tiene como objetivo probar las tecnologías necesarias para el futuro observatorio de ondas gravitacionales, lo que permitirá abrir una nueva ventana de investigación del Universo. Pero para poder detectar estas ondas es necesario primero conseguir controlar masas en caída libre en el espacio, y la complejidad que ello conlleva hizo que la ESA decidiera realizar primero una misión tecnológica, una especie de ensayo general para comprobar que, efectivamente, es viable.


Se trata de un desarrollo tecnológico sin precedentes, con precisiones del orden de los picómetros (la billonésima parte de un metro): la fuerza equivalente al peso de una bacteria sobre una de las masas de prueba que se mantendrán flotando en el vacío desequilibraría todo el experimento. Buena parte de esa tecnología la ha creado el grupo de Astronomía Gravitacional-LISA del Instituto de Ciencias del Espaio, centro conjunto del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) y el CSIC.


El experimento de la quietud absoluta


Para detectar las ondas gravitacionales es necesario medir la distancia entre dos cuerpos en caída libre con una precisión altísima. LISA Pathfinder lo probará con dos masas cúbicas idénticas, de 46 milímetros de lado y hechas de una aleación de oro y platino, que flotarán el vacío y mantendrán una distancia constante de 38 centímetros.


Lo más complicado es mantener las condiciones de caída libre, y para ello LISA Pathfinder incluye tecnologías creadas ex profeso para contrarrestar las otras fuerzas, desde la presión que causa la radiación solar a los efectos de temperatura o las fuerzas magnéticas del propio satélite.


Tecnología made in el Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC)


El grupo de Astronomía Gravitacional-LISA del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC) ha diseñado, construido y programado la Unidad de Gestión de Datos (DMU), el ordenador a bordo que controla los experimentos científicos de la misión y que recibirá la información de todos los sensores para realizar diversas maniobras de reposicionamiento cada segundo. En la construcción de la DMU ha colaborado la empresa SENER, y GMV ha participado en la verificación del software.


Además, este grupo ha sido el responsable del sistema de diagnóstico: el conjunto de sensores y actuadores de alta sensibilidad y precisión para el control térmico y magnético, en el que han colaborado también investigadores del Grup de Recerca en Ciències i Tecnologies de l’Espai (IEEC-UPC), y un monitor de radiación de partículas cósmicas ionizadas, en el que ha participado el Institut de Física d’Altes Energies (IFAE) de la Universitat Autònoma de Barcelona, entre otras cosas.


Las ondas gravitacionales, el sonido secreto del Universo


“Hasta ahora los astrónomos nos hemos dedicado a mirar el Universo, pero el estudio de las ondas gravitacionales nos permitirá escucharlo, y eso nos abre toda una nueva ventana de investigación”, afirma Carlos F. Sopuerta, investigador principal de LISA Pathfinder en el Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC).


Las ondas gravitacionales, predichas en la Teoría General de la Relatividad que ahora cumple cien años, son ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo producidas por los acontecimientos más violentos del Universo, como la fusión de agujros negros o la explosión de supernovas. Encontrarlas permitirá saber más también sobre el Big Bang y quizá incluso sobre la energía oscura. No hay duda de que revolucionará muchas áreas de la astrofísica, la cosmología y la física fundamental y pondrá a prueba la Teoría de la Relatividad como no se había hecho antes. Hast ahora sólo se tienen pruebas indirectas de las ondas gravitacionales, y los intentos de detectarlas desde la Tierra están limitados por una gran cantidad de interferencias ambientales.


El éxito de LISA Pathfinder permitirá desarrollar el futuro observatorio espacial de ondas gravitacionales de la ESA, previsto para el año 2034 y que contará con tres masas en caída libre, cada una en un satélite diferente, separadas por más de un millón de kilómetros. Es con estas distancias con las que se podrán llegar a detectar las ondas gravitacionales.


Más información sobre LISA Pathfinder


Web oficial de LISA Pathfinder